Cristina Faus (Benissanó, Valencia) es cantante de ópera mezzosoprano, con una carrera de 14 años que empezó de forma inusual a como suele pasar para muchos músicos líricos. Tras realizar sus estudios en educación, se dio cuenta de lo que su voz era capaz de hacer y no dudó en seguir formándose y, más adelante, dejar de lado la docencia para dedicarse exclusivamente a actuar sobre un escenario y educar su voz.

Entre su repertorio operístico destacan papeles protagónicos como el de Carmen en la ópera homónima de Bizet, el de Melibea de la obra de Rossini o el de Adalgisa en la Norma de Bellini.

Hablamos con ella para que nos desgrane cuál ha sido su proceso, qué exigencias requiere este tipo de canto y cómo podría acercarse este arte a un público más amplio.


¿Cómo te diste cuenta de que podías dedicarte a la ópera? ¿Por qué decidiste dedicarte a ello?

Cristina FausEs un tipo de técnica vocal lírica. Yo era maestra y quería educar mi voz para hablar bien en clase. Las personas que se dedican a trabajar con la voz (profesores, locutores, periodistas) tienen un desgaste y quería educarme la voz. La idea era hacer esto para continuar con mis clases, con mis niños en primaria. Al final fui descubriendo que había un instrumento que evoluciona y es agradecido.

Decidí entrar en el grado profesional de la carrera de canto, pedí una excedencia de dos años en el colegio y continué adelante con los estudios de canto hasta terminar superior y, al terminar, seguí investigando. La voz es un instrumento que va con cada uno y tiene una evolución lógica. Es como cualquier deportista, que cada vez consigue mejores metas. Si se trabaja adecuadamente la voz evoluciona.

El repertorio de la ópera es algo que está destinado a ser más cada vez, puedes convertirte en personajes diferentes en cada obra y es como una droga. Me di cuenta de que me gustaba la interpretación y de que, vocalmente, era un avance para mí porque con mi voz podía llegar a todo el mundo en una sala grande. Es una cosa muy mágica y muy de trabajar continuamente.

Me decidí a dedicarme a la ópera y sigo en ello. Debuté en el 2006, con lo cual ya llevo unos añitos, y muy contenta.

¿Cómo te preparas antes de una actuación?

Para cualquier tipo de producción hay que preparar el personaje, tanto a nivel argumental como psicológico e interpretativo, como cualquier actor haría con un personaje de prosa. Vocalmente hay un trabajo diario de estudio musical y vocal, que lo incorporas a tu vocalidad. Esto, normalmente, se hace con un pianista o repertorista. Él hace de orquesta, se puede decir, y cuando se llega a la interpretación está todo hilvanado.

Entiendo que la ópera tiene muchísimo de actuación, ¿has complementado tu formación en canto con formación en el ámbito de la actuación o el teatro?

Solamente a nivel de cursos. Me he apuntado cuando he visto alguna especialización. Dentro del repertorio operístico hay muchos tipos diferentes, en el ámbito del canto, por ejemplo, me he apuntado a masterclass y cursos donde, normalmente, siempre hay un apartado de interpretación escénica.

Cuando estás en el nivel profesional, los directores de escena, suelen dar unas pautas, se consensua con ellos el trabajo previo que ya hemos hecho desde casa, y se llega a un acuerdo sobre qué perfil se le va a dar. Es como el trabajo de cualquier actor. Tengo amigos actores y el trabajo acerca del texto es el mismo.

¿Qué papel de los que has interpretado te ha parecido más complejo?

Por una razón muy sencilla, y es que no hablo ruso, el papel de Olga de Eugen Onegin (ópera de Tchaikovsky). Fue un rol que debuté hace dos años, que vuelvo a hacer esta temporada en el Liceo de Barcelona. Al no hablar ruso, hay muchas clases por delante para hacer una dicción lo más aproximada posible. Trabajé con un profesor con el que estudié el texto, lo repetí, me grababa a mí misma, se trata de repetirlo muchas veces. Al no hablar el idioma, hay que aprender el papel propio y el del resto de personajes porque lo interpretas en escenas con otras personas y tienes que entender lo que te están diciendo. Cuando te metes en un rol con idiomas que no hablas es el caso.

Interpreté a Lápak en La zorrita astuta de Janáček , que es en checo, y estuve cinco meses con una profesora para poder meter el checo dentro de mi naturaleza para que se acercase lo máximo posible.

A diferencia de los musicales, la ópera no se suele traducir.

Hay algunas excepciones cuando se hacen funciones en pequeño formato para niños. Ahí se intenta traducir para que estén atentos a la escena y no tengan que leer subtítulos. Pero sí, no pasa como con el musical, la ópera se suele cantar en su idioma original.

Actualmente, por lo que he podido ver, trabajas en Madrid. ¿Con alguna orquesta o compañía específica?

Depende de en qué teatro te contraten. No pertenezco a una compañía fija. He terminado la zarzuela ahora y me voy al Teatro Campoamor de Oviedo, luego a Maestranza en Sevilla, depende de dónde te contraten. Es un poco freelance.

¿Por qué decidiste presentarte al concurso italiano “Toti dal monte”?

Estaba haciendo el superior de canto y mi profesora me comentó que sería bueno dar un paso más y presentarme a un concurso. Salió este folleto en clase, me inscribí, me presenté y fue una sorpresa cuando iba pasando fases y al final lo gané. Me quedé muy estupefacta porque no me lo esperaba. Para mí fue una prueba, un ver a ver qué pasa. Fue una experiencia muy chula porque me permitió acceder a otro mercado en Italia.

Cristina Faus opera

Parte de tu carrera se ha desarrollado en Italia, ¿qué diferencias encuentras con respecto a la ópera en España?

El concurso me permitió cantar allí, en el Rossini Opera Festival y en más sitios. La diferencia en cuanto al trabajo no existe, es la misma preparación. En cuanto al valor que se le da, Italia tiene una tradición de público que aquí, a lo mejor, aún nos falta adquirir. La ópera en Italia puede ser como aquí la zarzuela. En cualquier sitio hay un teatro con funciones, temporadas, aunque sean pequeñas, y eso crea un público. Tienen más tradición.

¿Cómo es el proceso desde que vas a un casting o te avisan para ofrecerte un papel hasta que te subes al escenario y lo representas?

Depende. Hay ocasiones en las que te llaman directamente, o a través de una agencia, y en otros casos te llaman, pero quieren escuchar el rol y tienes que presentarte a una audición como se presenta más gente. En estos casos, que te cojan o no, va a depender de los gustos del director de escena, porque es un valor muy al alza en cuanto a la selección de los artistas, y del director musical.

En muchas ocasiones nos hemos enterado de que se iba a representar una obra determinada e iban a sacar audiciones. En esos casos se llama al teatro o a la agencia, o es tu propia agencia la que te avisa. Es una cuestión de estar programado y de que el repertorio te interese. Hay veces que el papel no interesa porque no encaja con tu repertorio o por una cuestión de vocalidad.

¿Qué crees que aporta la ópera que no aporta otra disciplina a nivel musical?

La ópera, o la zarzuela, son representadas. Hay ocasiones en las que salen versiones en concierto, pero en la mayoría de los casos se hacen representaciones. Aporta esa disciplina de la interpretación. No quiere decir que en el recital o en el sinfónico no haya interpretación, también se interpreta. Pero en la ópera eres un personaje, hay un argumento, hay que contar una historia con otros personajes. De hecho, cuando se va a hacer una ópera, mínimo, son dos o tres semanas de producción, mientras que un sinfónico en tres días está hecho porque vas, ensayas con la orquesta, lo representas y se acabó.

¿Durante cuanto tiempo se representa una obra?

Una producción está dentro del marco de una temporada de un teatro. Por ejemplo, Cecilia Valdés, que acabo de terminar ahora en el Teatro de la Zarzuela, han sido casi dos meses de trabajo, entre ensayos y representaciones.

En este caso, las representaciones han sido dos semanas y media, 13 en total. Se hace todos los días, normalmente, se suele alternar en ópera día sí y día no, en zarzuela se suele hacer todos los días. Por ejemplo, en el Teatro de la Zarzuela, es el teatro lírico nacional y tiene función todos los días menos lunes y martes.

¿Crees que se valora suficientemente la ópera hoy en día?

Creo que se debería dar más a conocer. Ya en algunos teatros se está intentando atraer a un público más joven, pero ya no es tanto la juventud de ese público como la accesibilidad. Al principio de mi carrera yo hice muchas representaciones didácticas para colegios y creo que es una cosa que se debería explotar en todos los teatros del país. Es una buena baza.

Cada vez más, para menores de 30 años, hay entradas a 5€. El Teatro Liceo, por ejemplo, hace un preestreno antes del estreno oficial, y las entradas están entre los 10€ y los 15€ para que la gente que quiera pueda asistir y me parece una buena opción también.

¿Qué medidas crees que podrían llevarse a cabo para acercar esta disciplina a los más jóvenes?

Una buena baza sería la televisión. No solamente hacer un pase de una ópera o de una zarzuela un sábado a las ocho de la mañana o un viernes a las tres de la madrugada, sino que en horarios cotidianos que se pase representación. Creo que se verían, que no sería una pérdida de tiempo o de público. La televisión llega a todas partes, sales ahí y existes. Creo que para el mercado de la ópera sería muy bueno.


Más información:

Web Cristina Faus: http://www.cristinafaus.es


Artículo de Silvia Panadero para el Blog del Máster en Music Management

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