No son muchas las ocasiones en las que nos preguntamos cómo funcionan realmente los mecanismos que regulan la industria musical.

Todo va más allá de derechos de autor, sellos discográficos u organización de conciertos, aunque, como es lógico esto está intrínsecamente relacionado entre sí.

En este contexto, existe una profesión de la que poco o nada se oye hablar en los medios y que cumple un papel fundamental cuando se trata de protección de autores y sus derechos. Se trata de la figura del editor musical.

Qué es un editor musical

Un editor musical es un profesional que se dedica a proteger y defender los derechos de un autor. Para ello, el autor debe ceder parte de los derechos de su obra al editor y este se encarga de difundirla y defenderla mediante mecanismos aportados, en este momento, por la SGAE, a la hora de recaudar royalties por los derechos de autor.

qué es un editor musical

El sector de la edición musical

En este sentido, existen dos asociaciones importantes en nuestro país que se dedican a aglutinar a editores musicales. Una de ellas es la Organización Profesional de Editores de Música (OPEM), que cuenta exclusivamente con cinco socios: BMG, Peermusic, Sony/ATV Music Publishing, Universal Music Publishing y Warner Chappell Music. Es una especie de club cerrado al que solo los pertenecientes a estas editoras tienen acceso.

En contrapartida está la Asociación Española de Editores de Música (AEDEM). En su caso, es una asociación independiente que aglutina a unos 80 editores musicales como socios. Josep Gómez, director de sello discográfico Ventilador Music y presidente de la AEDEM, comenta que, desde la asociación, siempre comparan la labor del editor musical con un “agente literario, que trabaja para los autores de los libros y les busca editoriales, usos para su obra, su edición y la cuida. Es tener relaciones con autores y compositores de música y gestionar de la forma más profesional posible la defensa de su obra y la explotación de la misma.”

Por tanto, como ya se ha comentado someramente, esta asociación tiene dos objetivos fundamentales. El primero es proteger y salvaguardar los intereses de los editores musicales asociados a ella y de sus compositores. El segundo es representar esos intereses ante entidades de gestión, organismos oficiales, los medios de comunicación o la propia industria musical.

A diferencia de la OPEM, que es mucho más cerrada y cuenta con socios multinacionales, los socios de la AEDEM “tienen una capacidad de decisión plena. No dependen de decisiones que se puedan tomar en Nueva York o en Londres”, afirma el presidente de la asociación.

Como autor o compositor, es complicado gestionar todo lo que tiene que ver con derechos, legislación, protección de la obra, entre otros. Y es por ello que surgió la figura del editor musical.

Para entender un poco mejor cómo funciona esta profesión de editor, Josep Gómez explica todo el proceso. Lo primero es que se adquiera el estatus de editor musical, esto se hace dándose de alta en Hacienda y demostrando que se tienen capacidades profesionales suficientes como para ejercer. Otro paso importante es ser socio de la SGAE. Esto es porque una persona sola no tiene capacidad suficiente como para recaudar, local por local o televisión por televisión, el dinero por los derechos de autor. La SGAE también supone un apoyo a la hora de registrar las obras.

Una vez se ha hecho esto, lo normal es que el compositor llegue a un acuerdo con el editor musical. Mediante ese acuerdo se ceden una parte de los derechos de la obra para que el editor pueda hacer su trabajo adecuadamente. A partir de ahí es el editor el que defiende la obra.

Debido al desconocimiento de la sociedad general de esta profesión y a la necesidad de negociar con la SGAE sobre su labor recaudatoria, algo que antes gestionaban editores y autores de forma individual con las compañías discográficas, surge en 1977 la AEDEM.

La creación de la asociación sirvió para aglutinar a los editores musicales y ser su respaldo y apoyo. Para Josep Gómez la AEDEM es un “instrumento para aumentar mis conocimientos porque se está con colegas, como en cualquier asociación, y se intercambian ideas, problemas, soluciones. El autor es el autor, si quiere defenderse lo mejor que puede hacer es hablar con un editor. Ese editor, si es de AEDEM, estará avalado y en un entorno profesional.”

Qué es y qué papel cumple la edición musical

No obstante, pese a que este modelo se ha venido usando en los últimos 40 años, a partir del 1 de enero de 2020 se producirán ciertos cambios en la industria que afectarán especialmente a los editores musicales. 

Los editores necesitan de los mecanismos de la SGAE para poder hacer su trabajo debidamente. La SGAE es la que tiene las herramientas para recaudar royalties y la que tiene un altavoz más amplio desde el que hacerse oír. Esto va a dejar de ser así, ya que en 2016 la Unión Europea sacó una directiva, de la que en España se hizo la transposición en 2018, y “ese monopolio de facto que tenía SGAE se ha roto. Han aparecido nuevos agentes que están intentando hacer un ente de gestión parecido a la SGAE o, lo que se llaman, OGIS (Operadores de Gestión Independientes)”.

En este contexto, la industria musical se encuentra en plena ebullición. Habrá que esperar hasta principios de año para comprobar cómo este nuevo paradigma de actuación de los editores musicales afecta de manera práctica y real a las formas de trabajar dentro de la industria.


Artículo de Silvia Panadero para el Blog del Máster en Music Management

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