Francisco Bautista Ortega Arenas (Alcaudete, 1992) es un músico jiennense que lleva 23 años estudiando música y perfeccionando su técnica con el fagot. Sus estudios en España se han desarrollado entre el Conservatorio de Granada y el de Jaén, hasta que decidió pasar su último año de carrera musical en Alemania.

Ha participado en la Banda Sinfónica de Granada, en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Jaén, ha realizado numerosos conciertos como segundo fagot con la “Kurpfälisches Kammerochester” de Mannheim y la Orquesta de la “Musikhochschule” de Mannheim y, actualmente, se encuentra cursando otro máster en Zúrich, al mismo tiempo que ejerce de profesor en un conservatorio privado en Basilea.

Hemos hablado con él para que nos hable acerca de su visión como músico en general y de las diferencias que ha podido observar entre España y Alemania o Suiza en cuanto a cultura musical.

Francisco Bautista Ortega Arenas¿Por qué el fagot?

En realidad, con 4 o 5 años, empecé con el oboe. Un primo mío, mayor que yo, tocaba el oboe y me dio gana de aprender. Estuve dos o tres años, antes de entrar al conservatorio, intentando hacer sonar el oboe en la Banda de Música de Alcaudete.

Luego a los 8 años, edad de comenzar el Conservatorio Elemental, mi padre me dio un buen consejo diciéndome que el fagot no es un instrumento muy conocido y, por lo tanto, no hay mucha gente que lo estudie y tendría más salidas profesionales.

Hubo una exposición de instrumentos en el Conservatorio de Granada, vi la muestra y me gustó el fagot. Al ser instrumentos muy parecidos, de doble lengüeta, no fue un gran cambio. La producción del sonido es la misma en el fagot y el oboe. 

A raíz de ahí, empecé a estudiar fagot en el Conservatorio de Granada porque en Jaén no había profesor de fagot en el curso 1999-2000. Hice el grado Elemental y el Profesional, los primeros 10 años de carrera musical, los hice en Granada. Cuando abrió el Conservatorio Superior de Música de Jaén terminé el grado medio y el bachillerato y decidí acabar la carrera en Alemania.

¿Formaste parte de alguna orquesta o banda durante tu época como estudiante?

En Granada estuve en la Banda Sinfónica, un proyecto que salió del Conservatorio, para formar la banda con alumnos, y me seleccionaron para ser parte de ella. Estuve dos o tres años y tuve la suerte de coincidir, en algunos conciertos, con el músico Enrique García Asensio que, en esa época, era el director titular de la Banda Municipal de Madrid y había sido director de la Orquesta de Radiotelevisión Española, siendo también el primer catedrático de dirección de orquesta y banda. Dos de los proyectos de esa banda fueron dirigidos por esa batuta.

¿Por qué decides irte a Alemania una vez que acabas tus estudios en el Conservatorio?

Llegó el punto en el que estudiar en el Conservatorio de Jaén era complicado. La organización quizá no estaba bien planteada, ya que todos los grados (Elemental, Profesional y Superior) estaban en el mismo edificio. No teníamos opción, por ejemplo, de estudiar en las salas de allí y había que hacerlo en casa. Yo tenía dos salidas, una era pedir una beca Erasmus y la otra hacer un traslado de expediente e irme a Sevilla. No quería terminar mis estudios en Jaén por este motivo y, además, empecé a ver cómo era la situación, con la crisis y muchísimo paro. Todos los estudiantes que habían terminado no encontraban trabajo y yo no quería un título colgado en la pared de mi cuarto para no darle uso.

Vi una salida y mandé un CD con una grabación mía, y mi currículum, a cinco o seis universidades de Alemania porque tenía claro que quería irme allí. Ya había conocido un profesor alemán en la Academia Barenboim de Sevilla, a la que iba a perfeccionar mi técnica con el fagot. Me gustó su forma de dar clase y su forma de entender la música. Me cogieron en una universidad y ese año fue un trampolín para empezar mi carrera en Alemania.

A raíz de ahí hice las pruebas de acceso para un máster en diferentes ciudades y, finalmente, decidí estudiarlo en Friburgo también guiándome por el profesor.

¿Qué diferencias has observado con respecto a la educación musical en ambos países?

Como sistemas educativos son muy diferentes. El estudio de grado en España está muy enfocado a la teoría, el conocimiento musical, historia, armonía, todo esto está muy presente en España. En Alemania, en cambio, se centran más en la práctica. Hay asignaturas de todo tipo, pero no con esa carga tan fuerte de teoría. Es muy importante el tocar en grupo, la música de cámara, las orquestas. En general, se centra mucho más en el perfeccionamiento de la técnica del instrumento.

Francisco Bautista Ortega Arenas Orquesta Freiburg

¿Es más fácil formar parte de una orquesta en Alemania debido a que la formación es más práctica que teórica?

El nivel es mayor en el sentido práctico. Es cierto que los alumnos que terminan el conservatorio aquí tienen un nivel más avanzado que en España, pero lo compensamos con tener mucho talento. La mayoría de conservatorios de Alemania y Suiza están lleno de extranjeros, especialmente españoles. Gente que tiene mucho talento que lo canaliza mejor fuera de su país.

¿Dirías que, a día de hoy, Alemania está a la cabeza en cuanto a educación y formación musical?

Es el centro musical de Europa. Por el hecho de que la mayoría de ciudades tienen dos o tres orquestas. En Andalucía, por ejemplo, hay tres orquestas profesionales (Málaga, Sevilla y Granada). Aquí, en cambio, en ciudades como Friburgo hay tres orquestas profesionales. Hay orquestas en cada ciudad, conservatorios en cada ciudad, reúnen a los principales músicos del panorama actual. En España se llenan los estadios de fútbol y en Alemania se llenan los teatros. En mi corta experiencia en el extranjero, es lo que he podido percibir.

Por este trabajo he viajado mucho y he visto cómo son los conciertos en ciudades como Berlín, Viena o París. Están siempre llenos. Una ciudad como Berlín tiene tres óperas. Cada día de la semana se hace una representación y nieve, llueva o haga frío, el teatro está lleno. En este sentido, hay una afición musical y cultural incomparable.

¿Qué te llevó a Suiza?

Fue una decisión que tomé cuando terminé mi máster en Friburgo. Conocí a un profesor de fagot muy bueno, solista de la orquesta de París, que está dando clases en Zúrich. Me gustó mucho su forma de dar clases y sentía la necesidad de seguir perfeccionándome. Una de las cosas más bonitas de esta profesión es que nunca se deja de aprender, es una evolución constante de ti mismo. Por eso, a raíz de conocer a este profesor me vine a Zúrich para seguir estudiando.

¿En qué consiste estudiar un máster de música?

Hay diferentes ramas. En Zúrich está muy bien diseñado porque una de las principales diferencias que tiene esta escuela con respecto a otras es que todos los artistas, del ámbito que sean, están en el mismo edificio. Hay una macro escuela de arte, como una fábrica, que de hecho antiguamente era una fábrica de yogur que reformaron, e hicieron esta impresionante escuela de arte que tiene siete plantas y ocupa el espacio de una manzana entera. Tiene todas las necesidades que pueda tener un artista. Cada disciplina está en una planta diferente. La música en el piso 5 y 6, la pintura, diseño y cine en el piso 3 y así sucesivamente.

Dentro de este mundo hay muchas posibilidades. Ahora mismo estoy haciendo un Máster en Classic Performance. Es un máster de interpretación musical de música clásica. El que hice en Alemania era más general porque era un máster de música, no centrado en la clásica, con especialidad en fagot. El que estoy haciendo ahora se centra más en la interpretación ante el público, está enfocado al concierto o exhibición.

Luego dentro de la música clásica tienes también la rama de pedagogía que, seguramente, sea por la que me acabe inclinando.

Además de ser alumno de máster, ¿compaginas esto con alguna actividad profesional?

Estoy dando clases de fagot en un nuevo Conservatorio de Basilea. Es un conservatorio privado que abrió sus puertas en enero de 2019. Hice las pruebas y gané la plaza. Además de eso también hago sustituciones en el cantón de Zúrich a profesores que están de baja y también hago conciertos con las orquestas que me van llamando.

¿Qué tipo de pruebas hay que superar para tocar en una orquesta?

Se hace una audición. La orquesta convoca una plaza y hacen esta audición. Los candidatos presentan sus currículums y la orquesta decide si te invita o no. Si recibes la invitación vas a la prueba. Ellos ponen un día y las audiciones, normalmente, son con cortina. Esto quiere decir que tú estás en el escenario y ellos en las butacas del teatro y el escenario tiene una cortina. Se hace para que no haya ningún tipo de enchufe o de favoritismo o subjetividad y para que esto no afecte a la decisión del jurado, que suelen ser músicos de la orquesta y el director.

Entiendo que, si ganas la plaza, debes irte a la orquesta del país en el que hayas hecho la prueba.

Sí. Yo hice una de estas audiciones en Francia y quedé finalista con otros dos chicos franceses. Si, finalmente, hubiera conseguido la plaza, me habría ido a tocar con esa orquesta. Yo ahora mismo persigo mi sueño que es trabajar fijo en una orquesta. Pero ahora que gané la plaza de profesor en el conservatorio, estoy descubriendo la educación y dando clases a niños, y también me apasiona. Mi trabajo ideal sería compaginar el trabajo de profesor de fagot en la universidad o conservatorio y, al mismo tiempo, tener proyectos con orquestas y hacer vida profesional y artística de mi instrumento. Esto en España es imposible por la Ley de Incompatibilidades de los Empleados Públicos. Si eres funcionario del estado no te permite trabajar en otra cosa. La mayoría de los músicos que son profesores tiene que cobrar en negro, sin estar dados de alta, para poder participar en el proyecto. Esto te restringe mucho como músico y artista. Te limita porque o te dedicas a la enseñanza o te dedicas a dar conciertos y ser artista. En la música, como en cualquier arte, las dos posibilidades son muy válidas y, de hecho, son muy recomendables. Que un profesor se siga formando como artista y siga mejorando, al mismo tiempo que educa y transmite eso a sus alumnos.

¿Crees que se le da la importancia suficiente a la educación musical?

Es un tema más de sociedad, más que de leyes. En España el folclore es muy importante y creo que nos distingue del resto de Europa. Somos un estado muy multicultural y la música en todas ellas está dentro de un acto festivo o de un evento. Hay una fiesta y hay una banda tocando debido a esa fiesta. La música clásica, o la música en general, se ve desde ese punto de vista de acompañamiento a la fiesta. Y eso en Alemania o en Suiza es muy diferente. Por historia, tradición, por todo lo que conlleva que los mejores compositores y artistas de los siglos XVIII y XIX se reunieron en el centro de Europa. Esto ha sido heredado en esta zona. La primera orquesta sinfónica surgió en Mannheim, Alemania y fue fundada por Mozart.

Por cuestiones de sociedad y de política y cultura no interesa o no llama tanto la atención. Ahí está la diferencia entre los conciertos que damos en Alemania en iglesias y que siempre están llenos. Tanto en Alemania como en Suiza la mayoría de los conciertos los doy en iglesias y se forman pequeños grupos de músicos junto con un coro y el órgano. Al final es un medio para transmitir la cultura.

En España está mucho más restringido. Para tocar en una iglesia hay que hablar con el obispo y conseguir un permiso. Además, el cura hace un estudio de las obras que se van a tocar porque no se puede tocar nada que vaya en contra de los principios eclesiásticos. Lamentablemente esto quita mucha cultura en los pueblos, en las zonas más rurales, que no hay teatros. En cambio, en los pueblos más pequeños de la montaña suiza los habitantes es eso lo que tienen: el concierto de los domingos en la iglesia o la exposición tal o cualquier otra actividad que implique a la cultura.

Se tiene una percepción diferente, como hablábamos antes, de lo que es la música y de la función que cumple. En estos países se va a ver el concierto, que es el plato fuerte, no es un acompañamiento de nada, en general. Los músicos se colocan en el altar mayor, son el principal punto de visión, que esto ya da pistas y ya implica cierto simbolismo, al colocar a los músicos frente al público y no a sus espaldas. Al final es una cuestión de herencia cultural.

¿Cómo sería tu carrera musical si tu hubieras quedado en España?

Es algo difícil de imaginar. Por mis compañeros de carrera que se quedaron allí, sé que la mayoría está dando clase, diez años después de acabar sus estudios, en institutos a niños que no quieren estudiar música. Están un poco frustrados en ese sentido. O están dando clase en escuelas de música privadas sin estar dados de alta o haciendo cuatro conciertos de la banda, de donde les llaman. Es difícil. Yo no me cierro nunca ninguna puerta, pero volver a España en este momento es complicado. Si hay oposiciones en Andalucía me presentaré para dejarme la puerta abierta por si en el futuro quiero volver, pero no es algo que contemple en el corto plazo.


Conciertos de Francisco Bautista Ortega Arenas:

Vivaldi Concierto para fagot en Sol menor RV495

Mozart Fagott Konzert KV 191, 1. Satz (Probespiel Version)

Francis Poulenc: Trio for Piano, Oboe and Bassoon (FP 43) 1.Movement


Entrevista de Silvia Panadero para el Blog del Máster en Music Management

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