La primera referencia a la palabra plagio proviene del griego plágios y quería decir trapacero, engañoso. Esta palabra derivó, en el latín tardío, a plagium, que se usaba para designar la acción de vender a hombres libres como esclavos o la de robar esclavos. Hoy en día un plagiador es aquel que presenta una obra ajena como propia.

Esta obra puede ser cualquier cosa, un cuadro, un libro, una fotografía, un trabajo de investigación e, incluso, un formato televisivo o un guion.

La industria musical no se escapa de que esto ocurra y ha habido sonados casos de plagios entre grandes cantantes o grupos musicales.

Cuando se comete plagio

El plagio se comete cuando, se presenta una obra, en este caso una canción, como propia cuando realmente no lo es.

En una canción se puede caer en el plagio al usar una secuencia determinada de acordes. Un caso bastante sonado dentro de la industria fue la canción Creep (1993) de Radiohead.

Como bien explica Jaime Altozano al respecto de esto en su vídeo ¿Ha plagiado Lana del Rey a Radiohead? el grupo le exigía a la cantante cobrar el 100% de los royalties de su canción Get Free (2017), por ser muy parecida a Creep. A su vez, Radiohead fue denunciado por plagio al publicar su canción Creep. El grupo de música The Hollies les denunció en su día porque decían que Creep era demasiado parecida a su canción The Air That I Breathe (1989). El asunto llegó tan lejos que Radiohead tuvo que incluir a los compositores de la canción como coautores de Creep.

Todo esto se provocó a raíz de ciertas secuencias de acordes que, como apunta Altozano, son poco frecuentes en el mundo del pop-rock o del pop y hacen que casi cualquier melodía que contenga esa secuencia suene como la canción de Radiohead.

Cómo se penaliza el plagio en España

Pese a que la definición de plagio sea concisa, el concepto es claro. Si se copia una parte fundamental de una obra (ya sea calcada palabra por palabra o nota por nota, o parafraseándola) se está cometiendo plagio. Si, además de esto, se plagia de manera consciente y para obtener beneficio económico, se está incurriendo en un delito.

En el artículo 270 del código penal se establece que:

“Será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses el que, con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya, comunique públicamente o de cualquier otro modo explote económicamente, en todo o en parte, una obra o prestación literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.

Así mismo, se especifica que la distribución o comercialización de la obra objeto de plagio, aunque solo sea ocasional, puede ser castigada con entre seis meses y dos años de cárcel.

De igual forma, también pagarán estas penas todos aquellos que almacenen copias de las obras plagiadas, las importen sin autorización o tengan el ánimo de obtener beneficio económico a partir de ellas.

En este punto, quizá sea necesario matizar la diferencia entre la piratería y el plagio. La piratería es copiar un contenido y distribuirlo gratuitamente, provocando el consiguiente perjuicio económico para su creador. No obstante, el plagio supone el robo de esa obra y su presentación con otro nombre diferente al del autor original. La piratería tiene que ver con la distribución, mientras que plagiar supone el robo directo de una idea.

Casos de plagio en la música

Uno de los casos más conocidos es el comentado anteriormente y que implica a The Hollies, Radiohead y, recientemente, Lana del Rey.

Pero otros artistas de reconocido prestigio también han sido acusados de cometer este tipo de delitos y, en muchos casos, han tenido que lidiar con las consecuencias pertinentes.

Entre los casos más sonados está el de la cantante Shakira. Un juzgado de Nueva York la acusó de plagio por su canción Loca (2010). Al parecer el dominicano Ramón Arias Vásquez había compuesto a finales de los 90 la canción Loca con su Tiguere con ritmos, y hasta letras, muy parecidas a los de la colombiana.

El rapero dominicano El Cata también se vio afectado por esto, ya que él publicó una canción, ya en los 2000, también llamada Loca por su Tiguere y de la que la Loca de Shakira es, prácticamente, un calco.

Con lo cual el fallo determinó que el tema de Shakira estaba inspirado en el de El Cata, que a su vez era un plagio del de Ramón Arias Vásquez.

Por su parte, la canción Come Together (1969) de los Beatles fue causante de una demanda de la discográfica de Chuck Berry al grupo británico, al creer que era una copia de You can’t catch me (1956).

Esto mismo le pasó a Wanna be starting something (1983) de Michael Jackson. En esta ocasión, el artista camerunés Manu Dibango acusó a Jackson de haber plagiado su canción Soul Makossa (1972).

Otros artistas puestos en tela de juicio han sido el grupo británico Coldplay, los españoles Amaral o la misma Lady Gaga.

Especialmente en el mundo de la música, el plagio puede resultar algo muy subjetivo. Jaime Altozano explica que la fina línea entre una idea original o, incluso, inspirada y el plagio es muy difusa.

Si se analizan los últimos grandes éxitos del pop se podrá observar cómo hay una secuencia de cuatro acordes que está presente en la mayor parte de las canciones. En este supuesto, ¿son todas un plagio? ¿Es posible acusar de plagio a alguien que se ha basado en una idea y la ha mejorado o le ha dado otro enfoque?

Queda en el pensamiento crítico individual el determinar si algo es plagio o no, ya que en la industria musical influyen muchos más intereses que, por desgracia y en algunas ocasiones, van más allá de la propia música. Como reza la popular frase atribuida a Pablo Picasso: “un buen artista copia, un genio roba”.

Fuentes y más información sobre el plagio en la industria musical:

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