Pablo Novoa (Vigo, 1961) es un músico gallego con más de treinta años de experiencia en la industria.

Empezó a despuntar siendo muy joven, con 22 años, en el grupo Golpes Bajos. Tras eso ha colaborado con músicos como Iván Ferreiro, Julieta Venegas, Los Ronaldos o Bebe. Tiene dos discos en solitario y desde 2016 es el director musical y guitarrista de la banda de Late Motiv.

El sábado 9 de marzo comienza una gira con Iván Ferreiro, cuyo último disco es un homenaje a Golpes Bajos y en el que Novoa también participa. 

pablo novoa late motiv

Pablo Novoa

¿En qué momento pensaste en dedicarte a la música? ¿Cómo empezó todo?

No pensaba dedicarme a la música. Creí que no iba a ser posible. Yo estudié una carrera y pensé que iba a dedicarme a eso. Cuando empecé con Golpes Bajos me di cuenta de que existía una posibilidad, pero tampoco me le di mucha importancia. De hecho el grupo duró muy poco. Estaba aún estudiando y seguí haciéndolo. Han sido los años. Poco a poco vas haciendo cosas y llega un momento en el que dices “esto es lo mío”, pero que conste que en los 90 hubo un par de años en los que tuve poco trabajo y pensé en hacer oposiciones y dedicarme a dar clases de química.

Estudiaste Química, ¿nunca has ejercido como tal?

Sí, yo soy químico. La terminé por la UNED en la rama de química física. En épocas bajas sí que he dado clase de guitarra, física, química y matemáticas, pero clases particulares. Nunca me he dedicado profesionalmente a eso, siempre ha sido para aguantar en los momentos más difíciles.

Cuando empezasteis con Golpes Bajos eráis bastante jóvenes, ¿cómo gestionasteis el éxito que tuvo el grupo?

Malamente (risas). Se hizo lo que se pudo. Es complicado pasar de ser un chavalín que estudia la carrera a que de repente, en cosa de seis meses, eres “famosillo” y llenas salas y cosas así. Supongo que al principio nos lo creímos un poco, pero tontos no éramos. Sí éramos bastante ignorantes en el  sentido de que no conocíamos el mundo de la música, pero enseguida nos dimos cuenta de que había que relajarse y disfrutar lo que hacíamos. De todas formas creo que el grupo se separó porque no supimos bien cómo gestionar esa vida profesional.

Después del éxito con Golpes Bajos, ¿cómo fue volver a los escenarios con Los Ronaldos?

A partir de los 14 años, cuando me subí a un escenario por primera vez, no he dejado de subirme. Siempre he estado haciendo cosas. Hay épocas en las que haces cosas más humildes. Primero me dediqué a acabar la carrera y luego a proyectos pequeños, que compaginaba con las clases que impartía, para ganarme la vida y llegar a fin de mes.

Al final te das cuenta de que, salvo que seas una estrella que se hace muy famosa y rica de alguna forma, esto va por épocas y no sabes cuándo va a ser la última. Por eso me tomé lo de Los Ronaldos como que habían vuelto a pintar oros igual que hace un par de años pintaban bastos. Vas aprovechando las etapas que son así.

La primera vez que trabajaste como músico en televisión fue en la televisión gallega, en el programa Xabarin Club, ¿qué tal fue esa primera experiencia con la tele?

En Galicia casi todos los grupos tuvimos algún tipo de contacto con ese programa. Se hacían vídeos de los grupos, le hacíamos una canción al Xabarin, que era el muñeco de ese programa y que era muy famoso allí. El programa ganó premios internacionales y sigue existiendo. De hecho, teóricamente sigo siendo el director musical del programa, pero desde hace unos años, sobre todo por cuestiones políticas, prácticamente no hay presupuesto y hacemos muy poquitas cosas. En aquel momento sí que se hacían vídeos, canciones, se acompañaba a grupos y se ayudaba a producirlos. Es entrar un poco en otra parte de lo que es la música. Aprendes a trabajar en un aspecto en el que la música a veces no es la pieza clave, sino que es parte de un engranaje, como ocurre en el cine o en el teatro. No es música pura y dura como un disco, te tienes que adaptar a las ideas del director o realizador.

Labores más de producción imagino, ¿no?

Y de composición. Cuando haces un disco tuyo y estás en Los Ronaldos compones con toda la libertad del mundo y sacas lo que tienes en la cabeza. Cuando tienes que trabajar para un programa infantil debes hacer música que los niños entiendan. La música tiene que ser buena, pero también sencilla, deben ser cosas directas. Igual que cuando trabajas para teatro o cine el director te dice qué tipo de música quiere y ahí dejas volar tu imaginación, pero sabes que tienes que seguir determinadas ideas o conceptos establecidos y en los que tu papel es apoyarlos con la música.

Sacaste tu último disco en solitario en 2015, ¿has pensado en sacar otro pronto?

Lo tengo en mente, pero no sé cuándo porque ahora tengo la suerte de tener mucho trabajo y mis discos en solitario son trabajos muy libres. Nadie está esperando un disco mío, no soy una figura que tenga un montón de fans ni que tenga que hacer un disco cada año y medio o dos años como muchos artistas, sino que lo hago cuando junto canciones o ideas con las que hacerlo. Por suerte tengo muchas cosas en las que trabajar, acompaño a gente que me gusta mucho, trabajo donde me toca y yo sigo haciendo mi música. Cuando tengo reunido material, que creo que está bien, lo grabo. No me pongo fecha. Y sí tengo ganas porque tengo cosas para grabar un disco, pero ahora mismo hay que esperar un momento de tranquilidad porque estas cosas, ya que las haces con gusto y sin presión comercial ninguna, las tienes que hacer con tranquilidad, cuando puedes y te apetece.

Has colaborado en el último disco de Iván Ferreiro que es un homenaje a Golpes Bajos y, además, tocas con él, ¿cómo te sientes al respecto?

Sí, empezamos el sábado (9 de marzo) en Coruña. Este es uno de los discos más difíciles que he hecho en mi vida porque se trata de volver a hacer una música que ya había hecho. Como te decía, cuando haces un disco se supone que no tienes ninguna presión, en cuanto a por dónde llevarlo, yo por lo menos. Supongo que si eres Bunbury, por ejemplo, todo el mundo va a estar atento a lo que hagas, si es tan bueno como el anterior o ese tipo de cosas. Pero las que cosas que yo he hecho y la responsabilidad que he tenido no han conllevado tanta presión y he hecho lo que me apetecía.

En este disco (Cena recalentada, 2018) se trataba de hacer canciones concretas que ya existían. Para mí era, por un lado, conservar la esencia y respetar lo que me parecía fundamental del grupo (Golpes Bajos) y lo que habíamos hecho hace treinta años. Y, por otro lado, darle otro carácter para que tuviera más valor artístico. Si todo hubiera sido exactamente igual no habría tenido valor el disco. Al sacar un disco al menos debes poner un granito de arena que aporte algo nuevo y diferente. Fue un trabajo muy arduo y pensado, qué conservar, qué cambiar, cómo hacerlo y cómo respetar lo que había que respetar. Fue muy largo de hacer. Ha habido opiniones para todos los gustos, pero yo estoy muy contento. Emocionalmente era muy difícil porque se trataba de versionarme a mí mismo y a mis compañeros, con el añadido de que Germán (Coppini, vocalista de Golpes Bajos) ya no está. Había muchos recuerdos y mucha responsabilidad.

Si no me equivoco llevas desde 2016 en Late Motiv, ¿cómo pasaste de los escenarios al plató?

Ya había estado antes en televisión. En 2004 llevé la banda en un programa en directo en la tele gallega (Máxima audiencia). Había hecho mi primer disco instrumental, Novoa cruza el Atlántico (2003), y me conocían a raíz de trabajar en el Xabarín. Me ofrecieron llevar una banda pequeña de cuatro personas para hacer la música en directo acompañados de artistas. En ese programa conocí a mucha gente y he colaborado con muchos de ellos, como Marlango o Bebe, también conocí más a Iván (Ferreiro). Lo presentaba Manquiña (Manuel) y se parecía un poco a Late Motiv. En aquel momento tenía la misma idea que los programas de TV3 de Andreu (Buenafuente). Esa fue mi primera experiencia.

En el 2016 volví al mundo de la televisión. Máxima audiencia era una vez a la semana, duró dos temporadas. Era mucho menos trabajo y presión, al ser de la tele gallega y tener menos audiencia.

Da la impresión de que tenéis muy buen ambiente en la banda de Late Motiv, ¿tocáis juntos al margen del programa?

A veces, sí. Yo soy el mayor de todos, pero todos rozan los cuarenta o ya los tienen, con lo cual algunos nos conocíamos y yo ya había tocado con algunos. La banda se formó a partir de un amigo mío, Ricky Falkner, productor de Iván (Ferreiro) y amigo de la gente de El Terrat (productora de Late Motiv), al cual pidieron que buscase músicos para la banda. Digamos que entre Ricky y yo buscamos a músicos que creímos que podrían cumplir con lo que el programa exigía, que fuesen músicos experimentados y, sobre todo,  que desde el principio hubiera buen ambiente. Mi primera charla con ellos fue decirles “esto es un trabajo en el que vamos a estar cuatro días a la semana seguidos tocando, o nos llevamos bien o acabamos a tortas, amigos”. El tono y el ambiente son muy importantes en este tipo de trabajos continuos y con tanta presión. Si no hay cariño, una idea común y buen rollo es muy difícil sobrevivir a esto con tranquilidad. Y el programa es así, no solo en cuanto a los músicos, sino a los guionistas, a Andreu, los colaboradores. El ambiente es bueno y es algo fundamental.

Todos tenemos nuestros proyectos al margen del programa, pero como banda de vez en cuando hacemos alguna actuación. No muchas debido a esos proyectos profesionales, pero cuando podemos sí porque nos gusta tocar juntos. Además colaboramos entre nosotros. Litus (vocalista de la banda) está sacando un disco y yo le estoy grabando las guitarras, ayudándole a producirlo… La verdad es que hay buen ambiente.

¿Quién decide qué canciones tocar durante el programa? ¿Sois vosotros o la producción de Late Motiv? ¿Hasta qué punto tenéis libertad de decisión como banda?

Digamos que al principio estábamos muy bajo lupa. La primera temporada nos decían un poco todo. Querían conformar una banda que tocase un tipo de música y tampoco nos conocían mucho como para saber cómo íbamos a funcionar. Andreu nos proponía casi todas las canciones, nos explicaba lo que no veía o creía lento para el programa. En estos programas en los que a veces tocas quince segundos es importante que la música esté arriba al volver de publicidad. Ese proceso de adaptación, en el que aprendes lo que quiere la dirección del programa, fue corto. Ahora mismo nosotros también proponemos diferentes formas de hacer las cosas, ya es una colaboración. Andreu tiene muchas ideas, siempre está pensando en cosas, y todas las que son musicales me las dice y las pensamos. Todo lo que hacemos está pensado para que funcione. Ahora mismo Andreu nos da mucha carta blanca porque sabe que hemos entendido el funcionamiento del programa. Hasta el momento casi todo ha ido bien y a un nivel del que estamos bastante orgullosos

¿Requiere mucha preparación la grabación del programa y los ensayos?

Eso es lo más difícil de esto. Las canciones que hacemos en directo a la primera en el programa muchas veces las hemos tocado juntos por primera vez en esa misma mañana. En televisión las cosas son al día. Que eso salga bien es gracias a que ya llevamos un tiempo en el programa y funcionamos bien porque no hay tiempo para ensayar con calma. Los artistas invitados vienen la misma mañana. Por ejemplo, nos dicen que viene a tocar Ana Belén, nos pasan la canción, la vemos y esa mañana ensayamos nosotros media hora y luego viene Ana Belén y tiene que sonar. También puede pasar que digan que viene Silvia Pérez Cruz y no nos habían dicho nada y que la respuesta sea “bueno, no pasa nada, si no se puede con banda lo hace ella sola”, y yo me tiro hasta las cuatro de la mañana haciendo arreglos para que nosotros, en quince minutos antes de que venga ella, lo veamos y pueda funcionar. Tiene que ser todo muy rápido y reza que funcione porque no hay tiempo para más.

Te acostumbras a que en un programa así no salga todo perfecto. Al principio te fastidia, pero perfecto lo haces cuando tienes una semana para ensayar. Tratamos de llevarlo todo bien preparado y hacemos las cosas lo mejor que podemos. Yo estoy muy orgulloso porque creo que sale bien. Tienes que hacerte a adaptarlo todo. En ocasiones nos dicen que los músicos trabajamos muy poco, pero los fines de semana tenemos que hacer papeles de la semana siguiente y se intenta que siempre toque toda la banda. Vienen artistas con canciones que tienen tres instrumentos y otras tienen veinte y hay que adaptarlo todo para los que estamos.

¿Cómo ves el panorama de la música actual? ¿Qué opinas del tipo de música o género que está triunfando entre los más jóvenes?

Yo creo que en todos los estilos hay gente buena y gente mala. No puedes demonizar al reaggeton ni a nada. Hay gente currándoselo, haciendo cosas y expresándose por todos lados. Pensar que el que hace este tipo de música está haciendo tonterías me haría sentirme viejo. No lo creo y trato de mantenerme al día en lo que puedo. Hay mucha gente que hace muy buena música, muchos músicos muy bien preparados. Comparado a cuando yo empezaba es increíble el nivel técnico, lo que saben de música o lo que han escuchado. Yo estoy encantado, lo cual no quiere decir que todo lo que suene por ahí me guste, ni mucho menos. Pero hay más de todo que nunca e igual que hay cosas que funcionan que no me creo y no me gustan, hay muchas otras que sí. Si somos un poco sinceros la evolución de la música es para estar contentos. ¿Qué debería ser mucho más y se podría implementar más en las escuelas? Por supuesto. Pero hay mucha más música y todos los años hay una gran cantidad de discos que me parecen buenos o, al menos, muy dignos. Hace treinta años había discos buenos, tampoco tantos, y también malos, pero la memoria es muy selectiva y parece que todo lo que recordamos de los 70 y los 80 era maravilloso, pero a mí me tocó vivirlo y había cada cosa...


Entrevista realizada por Silvia Panadero

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